Lo que vi y escuché en ese lugar fue tan asombroso que tengo que compartirlo. Es algo que pasa todos los días. Sin embargo, vivimos tan deprisa que a veces nos olvidamos de detenernos a sentir el día en el que estamos viviendo y las maravillas que nos ofrece. Es así como nuestra vista y el resto de nuestros sentidos se pierden de tantas cosas fantásticas que nos brinda la naturaleza, y todo por fijarnos en lo que no es realmente importante. Pero tal vez después de que leas este cuento te vuelvas más observador y atento a lo que te rodea, por ejemplo, los colores de las mariposas o el cantar de los pájaros. Quizá, hasta podrás escuchar algún hada o animales que hablan, comprender su idioma a la perfección y mantener charlas con ellos...